Altivez de ojos, orgullo de corazón y pensamiento de impíos, son
Pecados. (Pr 21:4)
Amados hermanos de Reflexiones Cristianas, Dios nos ha llevado por
muchos caminos a lo largo de estos 24 años de vida cristiana. Nos ha preparado
para toda buena obra y ahora quiero compartir con ustedes este tema de mucha,
pero mucha actualidad: Mi carácter.
Para cambiar mi carácter, ese que me hace decir: Yo soy así y siempre he
sido así y nadie me va a cambiar, mi carácter lo herede de mis padres, mi
carácter es así porque los nicas tenemos un carácter único, etc. etc. Tenemos
primeramente que ser transformados por Cristo en nuestra vida.
El Espíritu Santo batalla con nuestro carácter todos los días y no cesa
de trabajar en ello.
Nuestro peor enemigo es el Orgullo, porque antes del quebrantamiento es
la soberbia y antes de la caída la altivez de espíritu (Pr 16:18). El Espíritu
Santo trabaja en nuestro carácter con la finalidad de formar el carácter de
Cristo en nosotros,…aprended de mí que soy manso y humilde de corazón (Mt
11:29).
Amados hermanos, nuestro testimonio, nuestra felicidad, nuestras
relaciones sociales y nuestra relación con Dios dependen de nuestro carácter.
Recordemos que somos Luz del mundo y nuestro testimonio descansa en nuestro
carácter, este testimonio durara lo que nuestro carácter permita.
Hay hermanos que aunque visiten la iglesia regularmente no se muestran
felices, se presentan amargados, enojados, celosos y hasta insensatos, esto es
causado por un carácter que no ha cambiado, que el carácter de Cristo no ha
sido plantado en su corazón y vida, por lo tanto no hay felicidad en él.
Dice el proverbio: El que anda con sabios, sabio será, más el que se
junta con necios será quebrantado (Pr 13:20), esto determina mi relación
personal con la sociedad, mi carácter está determinado por mi relación con las
personas con las cuales me junto. Un hermano que siempre está presente en malas
conversaciones, tarde o temprano se corromperá sus buenas costumbres, sino vea
1Corintios 15:33
Amados hermanos, Dios quiere que nuestro carácter este acorde con el
carácter de su hijo amado Jesucristo, por eso tenemos que dejar que el Señor
trabaje en nuestro carácter, para que todos los hombres nos miren limpios y no
tengamos de que avergonzarnos.
Con grandes saludos y bendiciones para ustedes.
Pastor Eduardo J. Leiva Vargas
Reflexiones Cristianas
Managua, Nicaragua